Believe


I don’t believe in trouble
I don’t believe in pain
I don’t believe there’s nothing left
but running here again

I don’t believe in promise
I don’t believe in chance
I don’t believe you can resist
the things that make no sense

I don’t believe in silence
cos silence seems so slow
I don’t believe in energy
the tension is too low

I don’t believe in panic
I don’t believe in fear
I don’t believe in prophecies
so don’t waste any tears

I don’t believe reality would be
the way it should
But I believe in fantasy
the future’s understood

I don’t believe in history
I don’t believe in truth
I don’t believe that’s destiny
or someone to accuse 

I want you to try,
to needing to know why, 
No kidding, no sin,
No running, no win,
No angels, no girls, 
No memories, no Gods,
No rockets, no heat,
No chocolate, no sweet,

No feeling, no secrets…
The silence you feel…
which hides you from
the real…

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¿Progreso?


Desde las pasadas elecciones en las que muchos alardeaban y festejaban con palmas algunos cambios de gobierno, y otros rechazaban plenamente la forma de esto cambios, recordé uno de los textos de Walter Benjamín, quien creó una alegoría usando una obra de Paul Klee.

Cito:

„Er hat das Antlitz der Vergangenheit zugewendet. Wo eine Kette von Begebenheiten vor uns erscheint, da sieht er eine einzige Katastrophe, die unablässig Trümmer auf Trümmer häuft und sie ihm vor die Füße schleudert. Er möchte wohl verweilen, die Toten wecken und das Zerschlagene zusammenfügen. Aber ein Sturm weht vom Paradies her, der sich in seinen Flügeln verfangen hat und so stark ist, dass der Engel sie nicht mehr schließen kann. Dieser Sturm treibt ihn unaufhaltsam in die Zukunft, der er den Rücken kehrt, während der Trümmerhaufen vor ihm zum Himmel wächst. Das, was wir den Fortschritt nennen, ist dieser Sturm.“

[ Se ve en él a un Ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desencajado, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la Historia debe tener ese aspecto. ]

“Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas… Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso”.

¿Será que nuestras ilusiones decepcionan a nuestros propios ángeles, quienes nos dan la espalda y se alejan para nunca más volver?