La triste y aterradora historia de mi acosador del micro


Así es, los días que no me toca ir a Filos -Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (hínquense cuando lo pronuncien)- bajo del metro y tomo el microbus, la mayoría de las veces, encontré a un chico quien, después de reiteradas coincidencias en el transporte, fue bautizado como “The Microstalker”, porque además es chaparrito.

   En un inicio, como todo stalker, tuvo atisbos de ternura al verme sigilosamente y apensarse cuando yo volteaba a verlo con carita de “qué pedo!? o_o”. Después de algunas semanas -si no es que meses- se acercaba y comenzaba lo conocido como “La Charla Fácil”, cosa que no siempre funciona porque la mayoría de esas charlas no son amenas sino más bien incómodas. Tiempo más tarde buscaba siempre sentarse o quedarse de pie a mi lado, intentando la misma apestosa Charla Fácil … Soy una mujer despistada y no había notado al Microstalker como un peligro pero @ivannieblas (quien cuando no me molesta hasta el cansancio, me cuida hasta la digestión) me hizo notar que ya era mucho el Timing. El Patas me hizo notar actitudes y esas cosas de los Fan from hell y sí, en efecto, me seguía, me esperaba y hacía cosas que ninguna persona promedio haría. Cambié ruta y apliqué el clásico huye cobarde. Después le vi el lado positivo, recordando una de las series animadas subvaluadas de Warner.

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